El ex Presidente Juan Manuel Santos  junto al ex comandante de las FARC, Rodrigo Londoño.
El ex Presidente Juan Manuel Santos junto al ex comandante de las FARC, Rodrigo Londoño.
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Lo bueno y lo malo que ha dejado el acuerdo de paz con las FARC

Pasados siete años del histórico hecho, solo se han cumplido el 31% de los compromisos pactados.

Colombia conmemora este viernes siete años de la firma del acuerdo final de paz con las FARC en un momento en que el país trabaja por conseguir acuerdos con otros grupos pero donde la implementación de lo firmado en 2016 ha sido "una de cal y otra de arena".

"Hoy estamos haciendo un balance a los siete años de la firma, y como todo en la vida, una de cal y otra de arena", aseguró el ex Presidente Juan Manuel Santos (2010-2018) durante el acto de conmemoración celebrado en el Centro de Memoria de Bogotá, en el que también estuvo el ex líder de la guerrilla, Rodrigo Londoño, conocido como "Timochenko".

El 24 de noviembre de 2016 Santos y Londoño firmaron en el Teatro Colón de Bogotá el acuerdo que supuso "el fin de una guerra entre la insurgencia más poderosa y más antigua del hemisferio occidental y el Gobierno colombiano".

"¿Qué ha sido lo bueno de este acuerdo? Su importancia, el reconocimiento porque fue el primer acuerdo que puso a las víctimas en el centro de las negociaciones, el reconocimiento a las víctimas antes incluso de firmar la paz", destacó Santos, durante el acto, en el que se le dio la voz a Londoño.

El acuerdo incluía todo un mecanismo de reconocimiento, verdad y reconciliación como la Comisión de la Verdad, que el pasado año presentó su informe final, o la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), organismo para la justicia restaurativa.

El expresidente ganó el Nobel de la Paz después de eso y Colombia ha sido ejemplo de paz; Santos ha recibido llamadas de Ucrania, Etiopía o Afganistán para compartir experiencias, pero lo cierto es que la implementación de lo acordado -que no solo suponía el desarme de la guerrilla sino compromisos de repartos de tierra y de reparación de víctimas- está lejos de ser perfecto.

La más regular

Sin embargo, este acuerdo "tan ambicioso e integral", como lo definió Santos, viene arrastrando una "lentitud" en su implementación.

Según el Instituto Kroc de la Universidad de Notre Dame (EE.UU.), al que las partes le encargaron una vigilancia independiente, estima que a junio de 2023 de los 578 compromisos contenidos en el acuerdo, el 13% se encuentran sin iniciar; el 36% en estado mínimo, el 20% en estado intermedio y el 31% se han completado.

Desde la firma, que supuso un desarme muy rápido de unos 13.000 hombres y mujeres, han sido asesinados 406 ex guerrilleros, y la reconfiguración del conflicto ha traído un aumento de masacres y el asesinato de 1.015 defensores de derechos humanos, según la organización Somos Defensores.

La llegada al Gobierno en 2018 del ahora ex Presidente Iván Duque, cuyo partido se opuso a la firma e hizo que triunfara el "no" en el referéndum de la paz, supuso un empantanamiento de la implementación y la llegada de Gustavo Petro trajo una ilusión nueva para que se retomara, algo que no ha acabado de suceder.

Llamado a Petro

El año pasado, en cuatro meses del Gobierno de Petro, solo se avanzó, según Santos, el 1% en la implementación, y el ex Presidente también criticó que de momento "no hay estructura" ni "presupuesto" en el Gobierno para aterrizar la paz.

Petro, quien desde su llegada a la Presidencia ha impulsado una política de 'paz total' para negociar con todos los grupos armados y criminales del país, no acudió al acto, a pesar de que se le esperaba, por lo que Santos aprovechó para pedirle más compromiso con este acuerdo alcanzado en 2016.

"Que la paz total no opaque la implementación del proceso de paz con las FARC porque es fundamental, necesaria, para que cualquiera otra paz pueda prosperar; si no se implementa, cualquier otro intento de paz se muere", subrayó Santos, quien cree que si Petro se tomara la tarea de implementarlo "este Gobierno pasará a la historia".

En ese sentido, Santos aseguró que el "peor error estratégico" del actual Gobierno ha sido darle "patente de corso" a los grupos disidentes que surgieron de la guerrilla."Yo creo que el peor error estratégico que ha cometido este Gobierno fue darle patente de corso a la intención de las llamadas disidencias de presentarse como las FARC-EP, como el Estado Mayor de las FARC-EP", dijo.

A pesar de todo, el ex Presidente se mostró optimista: "Estamos contentos porque a pesar de las dificultades, de todos los obstáculos -porque hacer la paz es más difícil que hacer la guerra- este acuerdo que firmamos hace siete años sigue adelante". 

EFE

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